miércoles, 3 de julio de 2013

Breaking - Capítulo 4

¿Solamente había subido hasta el 3? Pensaba que al menos había llegado al 4. Madre mía... En fin, aquí está. Por cierto, ya me he apuntado mentalmente que voy a empezar a hacer los capítulos más cortos, o a dividirlos en dos o algo así, para que no sean tan pesados de leer. Ahí os lo dejo:



Noto una sacudida y abro los ojos. El furgón ha dejado de moverse. Alguien abre las puertas y la luz del sol hace que entrecierre los ojos. Varias personas salen a toda prisa. Sólo distingo algunas palabras.

-... está sangrando mucho -dice alguien.

Estiro el cuello y sólo puedo ver a Joshua con la manga de la camiseta remangada hasta el hombro, con los dientes apretados y sujetándose el brazo lleno de sangre. Tres personas, entre ellas la mujer que ha debido de decir lo de la sangre, le ayudan a bajar y se lo llevan a toda prisa. Tres de los cinco que quedamos, bajan del furgón hablando entre ellos. Me quedo a solas con el hombre que me ha subido al vehículo. Se pone de pie y se coloca sobre el hombro la cinta de tela de la que cuelga un rifle.

-Disculpa por todo este jaleo. Te estarás preguntando hasta dónde estás.

Sonrío.

-Sí, un poco.
-Me llamo Matt -se presenta.
-Alice.

Su tono al hablar me recuerda ligeramente a mi tío Ed. Me doy cuenta de golpe, ¡mi tío! Andrew, Hayley, Alex, mis padres... ¿Qué ha sido de ellos? Un nudo de preocupación me llena el pecho y me empieza a subir por la garganta. No... No. Tienen que estar bien. No puede haberles pasado nada malo. No, por favor.

Vuelvo a concentrarme y veo que Matt sigue frente a mí, tendiéndome una mano para ayudarme a levantarme. Le cojo la mano y tiro de mí misma. Ambos bajamos de un salto al suelo y él se me queda mirando un momento.

-Antes de nada, deberíamos llevarte a la enfermería, para que le echen un ojo a esas heridas -comenta.

En realidad estoy bien, pero me gustaría ver cómo está Joshua. Asiento.

El furgón está aparcado frente a un edificio no muy grande de dos plantas que seguramente es alguna especie de albergue o algo así. Veo por el rabillo del ojo que el recinto está rodeado por una verja metálica de unos tres metros. Una parte de mí se alegra al ver los tirabuzones afilados que recorren la parte superior.
Matt me coloca una mano en el hombro y me guía al interior del edificio. Atravesamos un pequeño vestíbulo con algunos sofás y mesitas bajas únicamente ocupado por dos mujeres y llegamos a un pasillo con un par de puertas una enfrente de la otra y una escalera al final.
Matt y yo entramos por la puerta de la izquierda. Entramos en una habitación con una hilera de camillas a lo largo de la pared del fondo y algunos armarios en la de enfrente.
En una de las camillas está Joshua, sentado con la espalada apoyada en una almohada mientras la mujer joven que se lo ha llevado del furgón le venda la herida del brazo. Tiene la mandíbula apretada y observa como la mujer trabaja. Ella levanta la mirada y vuelve la cabeza hacia la puerta, donde estamos Matt y yo.

-Enseguida estoy contigo -me dice seria mientras termina de vendar el brazo a Joshua.

Estoy a punto de decir que no necesito nada cuando Matt me coloca una mano en la espalda y me empuja despacio para que avance. Antes de que pueda decir nada la mujer se acerca a mí, me coge delicadamente del brazo y me instala en la camilla contigua a la de Joshua. Me examina los moratones en brazos, cuello y torso. Después, con cuidado, me toca con cuidado las heridas de la cara.

-Bueno -comienza-, no parece que tengas nada grave. Pero estás muy magullada.

Sonrío débilmente, aunque la cosa no tiene nada de graciosa.

-Creo que sería mejor que te quedaras esta noche aquí. Lo que necesitas es un poco de reposo.

No replico. Busco con la mirada a Matt y me doy cuenta un poco decepcionada de que se ha ido.

-Bueno, si alguno de los dos necesita algo, avisadme -dice con tono casi recriminatorio.

La mujer sale de la habitación y nos deja a Joshua y a mí solos. Me giro para mirarle y veo que ha echado la cabeza hacia atrás, apoyándola en la pared. Está observando el techo con el ceño fruncido. No creo que deba decir nada, aparte de que no tengo nada que decir. Mordiéndome el labio miro alrededor en busca de un reloj. Enseguida me doy cuenta de que aunque lo encontrara no me serviría de nada si no sé qué día es hoy. Me vuelvo hacia Joshua, para peguntárselo y veo que se ha quedado dormido tal y como estaba, sentado apoyándose en la pared. Lentamente, sin hacer ruido, me bajo de la camilla y me dirijo a la puerta. Ya en el umbral, vuelvo la cabeza para mirar a Joshua; está exactamente igual que hace unos instantes. Dormido parece más... inocente. Vulnerable. Sin toda la tensión que presenta despierto. Por alguna extraña razón me encuentro sonriendo. Sacudo la cabeza rápidamente y salgo de la habitación.
Logro orientarme lo suficiente para llegar a la especie de vestíbulo por el que hemos entrado. Está vacío. Me quedo ahí, de pie, mirando los árboles que se distinguen a través de las ventanas. Pienso en la escena que he presenciado hace un rato. Aquella criatura... Sólo con pensarlo un escalofrío me recorre de arriba a abajo. Aparte de eso, el haber visto edificios con casi todas las ventanas rotas, las calles desiertas e incluso con escombros... Demasiadas imágenes traumáticas. Es como si el mundo se hubiera acabado de la noche a la mañana. No sé a qué día estamos, pero no creo que haya pasado tanto tiempo.
De repente, la cabeza se me llena de nombres y caras. El corazón me empieza a martillear rápidamente en el pecho y no puedo evitar abrir la boca en busca de aire.
Andrew. Alex. Hayley. Mis padres. Mi tío Ed.
¿Dónde están? ¿Qué les ha pasado? Una imagen dolorosamente intensa de Andrew delante de una de esas criaturas se me aparece en la cabeza y los ojos se me llenan de lágrimas. No puedo dejar que eso pase. No a Andrew. Ni a Alex, ni a Hayley. Me froto los ojos con las palmas de las manos y echo a andar hacia la puerta.

Noto que una mano cae pesadamente sobre mi hombro, con la suficiente fuerza como para hacerme parar. Tirando de mí, me da la vuelta y me encuentro frente a Matt, que me mira con recelo.

-¿Qué haces? ¿Es que pensabas salir?

Yo me quedo mirándome los pies. Recuerdo momentáneamente que fue justo esto lo que me pasó con el rubio, así que levanto decidida la cabeza y miro a Matt a la cara. Su expresión no ha cambiado.

-Es que... No... No pensaba... -cierro los ojos y carraspeo-. No puedo quedarme aquí- digo con mi mirada de ''pienso hacer lo que quiera digas lo que digas''.

La expresión de Matt se ha suavizado bastante, ahora solo me mira como se mira a un niño pequeño que te dice que quiere aprender a volar. Una pequeña sonrisa se dibuja en sus labios. Aunque muy, muy tenuemente.
Yo frunzo el ceño sin poder evitarlo.

-¿De verdad crees que es lo mejor para ti salir? ¿Desarmada? ¿Y teniendo un sitio en el que puedes quedarte a cubierto?-me pregunta.

Me quedo mirándole, en silencio. Está claro que lo que sea que hay ahí fuera no es más seguro que esto, pero no soporto la idea de estar aquí metida de brazos cruzados sin tener la más remota idea de cómo se encuentran las personas a las que quiero.

-No... Es que...-balbuceo-. No puedo... Ahí... -espiro y bajo la mirada. Cuando las palabras no me salen no hay nada que pueda hacer.

Matt me posa la mano en el hombro y me da un suave apretón, tal vez alguna especie de consolación. O eso quiero pensar.

-Oye, hay mucho que explicarte, ¿de acuerdo? Estoy seguro de que después puedes pensar con más claridad. Pero tendrá que ser mañana. Tanto tú, como Joshua, como todos, debemos descansar.
-No estoy cansada -replico.
-Da igual. Deberías aprovechar todo el tiempo posible para intentar descansar.

Y así de rotundo, se da la vuelta y da por terminada la convesación. Yo, como no tengo ni idea de cómo es este sitio, vuelvo al único lugar que conozco: la enfermería.
Joshua sigue dormido, aunque ha resbalado hacia un lado y tiene la cara apoyada en la mesilla. No tiene pinta de ser un postura cómoda. Me siento sobre mi camilla, de cara a él y me le quedo mirando un par de minutos. Igual espero que se despierte o algo. Al final, sacudiendo la cabeza me tumbo, y me acabo quedando dormida.

Estoy sentada frente a una de las mesas del vestíbulo. Joshua me ha dejado aquí antes de irse a avisar a alguien, repitiéndome varias veces que no me moviera. Solo le he hecho caso porque tampoco tengo muchos otros sitios a los que ir. Hago garabatos con el dedo sobre la superficie de la mesa mientras espero. Joshua aparece seguido de Matt y del chico que cerró las puertas del furgón cuando me metieron en él. No andaba muy equivocada; no debe de ser mucho más mayor que yo.
Los tres se sientan en las sillas restantes y se quedan ahí unos momentos, mirándome. Sintiéndome bastante incómoda, me muevo un poco en la silla y Matt empieza a hablar.

-Te vamos a explicar todo lo que sabemos pero... -lanza una mirada furtiva a los otros dos-. Tú también tienes que explicarnos algunas cosas.

Frunzo el ceño, extrañada. ¿Explicarles? ¿Yo? ¿El qué?

Antes de que pueda preguntar nada Matt lanza una tonelada de información hacia mí que me golpea como si fuera una ola gigantesca. Al parecer estamos a martes, así que, efectivamente no ha pasado mucho tiempo. Por lo visto, el sábado por la noche, es decir, cuando me secuestraron, por todas partes empezó a cundir el pánico. Se empezaron a ver esas criaturas, al principio dos o tres, pero empezaron a aparecer más y más y todo el mundo enloqueció. Cualquier medio de comunicación dejó de funcionar. La gente empezó a meter todo en sus coches y echaron a huir. Muchos otros no lo hicieron y comenzaron a buscar un lugar donde refugiarse, se veía a la gente correr como loca por la calle, cambiando de sentido repentinamente si una de esas cosas entraba en escena, saqueos... Un auténtico apocalipsis. Al cabo de apenas dos o tres días todo se transformó en lo que vi ayer.
Joshua empieza a hablar después de que Matt acabe y me cuenta que, por lo que han podido comprobar, esas cosas tienen una especie de veneno, a falta de un nombre mejor con el que referirse a ello que, en la mayoría de los casos provoca la muerte, pero que en otros, la persona afectada pasa a ser una copia de su asesino.
Por lo que saben, podría haber más gente por ahí, intentando sobrevivir, aunque aún no se han encontrado con nadie, tan solo han visto rastros recientes de personas y cosas así.

Cuando termina la explicación, me quedo mirándolos con la boca abierta y el corazón acelerado. ¿Se están quedando conmigo? ¿Me están vacilando? Lo único que me dice que todo esto es real es lo que viví ayer. Pero... apenas puedo creérmelo. Levanto la mirada y los veo a los tres ahí, mirándome. Joshua con el ceño fruncido, el otro chico con una mezcla de recelo y... ¿curiosidad? Y, por último, Matt con una sonrisa que me recuerda tanto a mi tío y a mi padre que me dan ganas de llorar. Respiro hondo para espantar las lágrimas, lo último que me gustaría es llorar delante de ellos.

-Oye... -comienza Matt-. Sabemos que esto es difícil, pero necesitamos que nos digas algunas cosas.

Frunzo el ceño, entre extrañada y asustada. ¿Puede que esta gente sea igual que la otra? Tienen pinta de ser mejores, pero... En estos momentos creo que no puedo fiarme de nadie. Entrelazo los dedos sobre mi regazo y les miro uno a uno. Primero a Matt, luego al otro chico y, por último, a Joshua.
Me sorprendo al ver que es el otro chico el que habla.
-Ehm... -tiene la mirada un poco baja, pero la sube y me mira a la cara antes de seguir-. ¿Tienes... alguna idea de... por qué... esos tíos te cogieron?

Le miro sin saber qué cara ponerle. ¿Pero cómo leches voy a saber yo por qué me secuestraron? Este chico es tonto.

-¿Y cómo voy a saberlo?-espeto, bastante cortante.

Joshua frunce todavía más el ceño. Parece que vive con el ceño fruncido.

-¿Oíste algo? -me pregunta, muy serio-. Lo que sea. Algo que te diera alguna idea de por qué estabas allí.

Me quedo mirándole fijamente, después paso la mirada a Matt y luego de nuevo a Joshua.

-Uhm... Pues... -mantengo la mirada fija en mis manos, sobre mi regazo-. No. Bueno, creo que... Buscaban algo. Quiero decir, que no me cogieron porque sí, pero no tengo ni idea de qué... querían.

La mentira me suena un poco más falsa de lo que me habría gustado, aunque al fin y al cabo no es tan falsa, no sé qué querían en realidad.
Joshua y Matt intercambian una mirada. El otro chico, que no tengo ni idea de cómo se llama, se levanta y se larga, dejándonos a los tres solos. Pues casi que mejor.
Joshua y Matt asienten después de volver a mirarme.

-De acuerdo- dice Matt y, de repente, con una sonrisa bastante sospechosa, se vuelve hacia Joshua y le suelta-: Pues nada, Alice pasa a estar bajo tu tutela. Encárgate de que aprenda cómo van las cosas por aquí, y -se vuelve hacia mí y me pone una mano en el hombro, ante la cara de ''¿QUÉ?'' de Joshua-, tal vez cojas el ritmo dentro de poco.

Mi cara debe de ser un poema. Me quedo pasmada, pensando en todo lo que puede conllevar lo que acabo de oír.

-¡¿Pero qué estás diciendo?!-Joshua se levanta de un salto y se pone a dar vueltas, no sé si nervioso, cabreado o sorprendido-. ¡Es-estás de coña, ¿no?!

Matt está de brazos cruzados frente a él, también de pie. Sonríe de un modo que hace que, sin darme cuenta, yo también sonría.

-Bueno, tú la sacaste de ahí, ¿no? Además, tengo que asegurarme de que está bien mientras se acostumbra, y no me fío de nadie mejor que de ti – el piropo no hace que la expresión de Joshua se suavice. Matt se vuelve hacia mí y, con una última sonrisa, sale de la sala.

Joshua se queda mirando la puerta por la que acaba de salir, todavía con la boca abierta y las manos extendidas a sus costados. Se vuelve hacia mí, que aún sigo sentada. No puedo evitar pensar que esto no empieza con buen pie.

-Oye -empiezo, porque no quiero ser una carga para nadie-, mira, puedo apañármelas sola, ¿vale? No tienes que andar cuidándome como si fuera una niña pequeña.

Me mira, pero tiene la mirada perdida, así que en realidad sé que ni se está dando cuenta de que me tiene delante. Parpadea y vuelve a la realidad. Me mira de una forma algo más amable que hace dos minutos.

-¿Qué? -sacude la cabeza-. Ah. No, no. Olvídalo. Ese tío hace lo que quiere con todo el mundo -resopla y me indica con una mano que le siga-. Venga , vamos, apuesto lo que sea a que ni siquiera sabes disparar.

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Yyyyy... ¡hasta aquí! Jé, por fin tiene nombre ya *-* (Ahora que lo pienso es mi única historia con nombre xDD) En serio, habría jurado que el 4 ya estaba subido, pero bué xDD Falta poco para que empiece la acción, acción. La verdad es que tengo ganas de empezar con lo fuerte. En fiiiin, como siempre, muchísimas gracias por tomaros la molestia de leerme (los pocos que lo hacéis) y que significa un montón para mí, y que os quiero, leches. GUAPOS. Venga, ya xDD 
Tardaré menos en subir el siguiente. Lo prometo.

2 comentarios:

  1. Me estoy esforzando para que me interese la historia, es que a mí estas criaturas como zombies no me van nada... Que conste que la leo solo porque eres tú.
    Para unos capítulos tan largos, la historia va lenta... Aunque lo haces interesante. Es tu don. ^^
    En fin, me he puesto en plan criticona total, lo siento. u.u

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  2. Aawww, jo, en serio, que te tomes la molestia de leer algo que no te llama mucho solo por mí me mata, jo. Eres un amor *^*

    Ya, eso es lo malo. La verdad es que admito que los primeros capítulos son un poco... parados pero a partir del 6 creo que las cosas empezarán a ir más rápido y no se hará tan pesado. Al menos lo intentaré plenamente <33

    No lo sientas, necesito críticas. O sea, más crítica con mi trabajo que yo no hay nadie, peor hay veces que te tienen que señalar algo para que lo veas.

    En serio, no sabes lo que significa que lo leas solo por mí. Jo. Pero de todas formas me preocupa que hagas el esfuerzo de leerlo aunque no te guste y le acabes cogiendo asco. No quiero que eso pase. Por eso, si realmente no quieres no tienes por qué. Prefiero que no la leas porque no te llama mucho a que la leas sin ganas y la acabes aborreciendo.

    Pero aún así, gracias. En serio <33

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