jueves, 20 de junio de 2013

REGRESO TRIUNFAL (?)

Jé. Bueno, más que triunfal llamémoslo ''esperado''. Ejem, aquí dejo el one-shot que prometí. Advierto: es una gran chorrada, así que no seáis demasiado críticos. Es algo hecho en plena euforia por vacaciones inminentes xDDD Ejem, aquí está:



Me despierto aunque no abro los ojos al instante. Aún tumbada en la cama me estiro y me desperezo. Mi madre abre la puerta de golpe y me llama como hace siempre para despertarme. Me siento lentamente, con los brazos estirados hacia atrás. Hoy no me cuesta tanto levantarme, ¡último día! ¡Al fin!
Me visto con mi camiseta, pantalones y zapatillas favoritos; este día hay que celebrarlo. Incluso mis padres parecen sorprendidos con tanto buen humor, pero es que llevaba mucho esperando este día. Por supuesto, este curso ha sido bastante bueno comparado con otros, pero creo que es por eso por lo que estoy tan contenta. En fin, lo que bien empieza bien acaba, ¿no?
De camino al instituto me cruzo con muchos de mis compañeros, más que de costumbre. Parece que todos compartimos el buen humor, porque incluso veo a algunos que, que yo sepa, nunca han llegado a clase antes de la segunda hora. No me encuentro a nadie con quien me lleve muy bien, pero casi todos me saludan sonriendo y yo les respondo igual. Creo que es casi la primera vez que recorro el camino entre mi casa y el instituto sonriendo.
Cuanto más me voy acercando al instituto, más pienso sobre lo que Luke lleva meses planeando para hoy. Luke es uno de mis mejores amigos, y seamos sinceros, una de las personas a las que más se les va que conozco. Solo sé lo poco que me ha contado: justo antes de las vacaciones de Navidad se le ocurrió algo para hoy y decidió prepararlo, y nada más. He insistido e insistido para que me lo contara, pero ni de coña.
Cuando atravieso el aparcamiento y la valla azul zafiro que rodea el instituto y entro en el patio empiezo a reírme sin poder evitarlo.
Un brazo me cae sobre los hombros de golpe y Luke tira de mí riéndose.
-¿Qué te parece?
-¡Tendría que haberme imaginado que iba a ser algo así, viniendo de ti!

Lo primero que veo es una fila de gente en lo que parece un lanzamiento de mochilas, seguramente con sus cinco kilos cada una. Oye, pues un chico de último curso consigue que la suya llegue al menos a unos cincuenta metros, todo un logro. Aunque con esos brazos yo también.

Sigo moviendo la mirada por el patio y veo cosas como gente haciendo auténticos murales en pizarras apoyadas contra la pared del patio. Realmente hay un par que son especialmente buenos. No faltan también los escultores con mesas y sillas, aunque para eso a veces no hace falta que sea el último día. Y luego... Suelto una risotada sin poder evitarlo al ver unas cuantas papeleras repartidas por ahí que, sí, están de hecho haciendo el papel de canastas de baloncesto. De baloncesto-papelera.
Es ahora mismo cuando me doy cuenta de que han aprovechado el sistema de megafonía para conseguir que la música suene por todo el instituto. Lo que consigue, juntándolo con los gritos, las conversaciones, las risas y los correteos de los alumnos un ruido que se podría asociar más a una macro-fiesta que a un instituto. Pero bueno, ya a éstas alturas...

Por culpa del ruido no me doy cuenta de que mi grupo se nos acerca corriendo hasta que no los tenemos a un par de metros de distancia. Jill pega un salto y se tira encima de Luke felicitándolo por la idea que ha tenido mientras él intenta no tragarse el pelo rosa de ella. Mel también le da una palmada en el hombro y le felicita sonriendo, siempre tan discreta ella. Lars y Mike en cambio afirman a gritos que es el mejor último día que puede haber y le dan un empujón y un puñetazo en el hombro cada uno.

-Pues acaba de empezar -responde Luke, sonriendo de lado cuando se recupera de tanto ''apoteosis amigal''.

Todos le miramos con una ceja arqueada (menos Mike y yo que no sabemos y arqueamos las dos) y él se ríe y se pone las manos en la nuca, haciendo un gesto de ''Aaah, ya veréis''. Se da la vuelta y empieza a andar. Y nosotros le seguimos, claro. Hoy es él el cabecilla.

Obviamente tenemos que probar absolutamente todo lo que se pueda. Yo arraso sin despeinarme con mi muralazo en pizarra. Ejem, es mejor que el oso de peluche mutante con ojos gigantescos de Jill, el intento de gamba de Mike (aunque él mantiene que es una sirena) y, bueno, creo que está a la misma altura que los zombies de Mel. La verdad es que no sabía ni que dibujara tan bien ni que era aficionada a los zombies. Y se supone que es una de mis mejores amigas... Nota: tengo que hablar más con ella.

En el lanzamiento de mochila es Lars el que gana. Jill solo consigue que la suya alcance un metro, tras lo cual se pone a chillar y a empujar a Lars por tramposo. Yo me empiezo a reír sin darme cuenta de que no debería y me encuentro con un mochilazo en plena cara. Mike hace un poco menos que Lars y yo... Bueno, consigo unos buenos cuatro metros. Aunque he sacado un par de libros de la mochila antes de lanzarla sin que me viera nadie.

Mike y Lars la lían con las mesas y las sillas, que acaban volando por los aires porque ambos quieren colocarlas de una manera diferente. Están un par de minutos discutiendo hasta que Mel nos sorprende a todos cuando les suelta un guantazo a cada uno (a pesar de que ambos le sacan como mínimo dos cabezas) y les dice que ya vale. Justo después vuelve a su actitud de siempre y bajando la cabeza se estira un poco el vestido y murmura un ''lo siento'' mientras los cinco la miramos con los ojos como platos.

En el baloncesto-papelera... no hay nada que decir. Ejem, bueno sí, que demuestro lo penosa que soy cuando no consigo que la bola de papel entre ni una sola vez. Luke se ríe de mí y mientras los demás están compitiendo entre ellos me revuelve el pelo a lo bestia, haciendo daño porque sabe que lo odio. Cuando me consigo liberar le doy un empujón que, al pillarle de sorpresa hace que se balancee y retroceda un par de pasos. Sonríe y sé que la he cagado. Me coge de la cabeza (pero sin hacerme daño) y me la mete entera en una especie de... cosa que está entre palangana grande y piscina pequeña llena de agua QUE NO SÉ QUÉ HACE AHÍ, pero bueno. Pataleo y doy golpes en el borde de la palangana-grande-piscina-pequeña hasta que tira de mí y me deja libre. Cuando consigo abrir los ojos veo que los cinco me están mirando con cara de ''¿Pero QUÉ?''. Menos Luke, no, él se ríe como si le fuera la vida en ello. Yo sonrío y, cogiendo le recipiente con ambas manos, me giro de golpe y se lo vuelco a todos encima. Mel es la única rápida que consigue apartarse en el último momento, llevándose solo alguna salpicadura en el vestido. Jill empieza a chillar y seguramente me habría cogido y tirado desde la azotea si Lars no la hubiera sujetado de la cintura y la hubiera levantado en volandas.

-Venga, no seáis quejicas, si hace calor -me rio-. Además, así lucís cuerpín.

Jill vuelve a intentar asesinarme y Lars vuelve a salvarme la vida. Jill se acaricia el pelo, que es lo que más se le ha mojado, siendo tan baja, mientras que a los otros tres se les han empapado y pegado las camisetas al cuerpo.

Cuando Jill se ha calmado al ver que el calor del sol le empieza a secar el pelo, decidimos dar una vuelta para acabar de secarnos. Mel se coloca a mi lado y yo le echo el brazo a los hombros mientras caminamos, cosa que parece sorprenderla un poco.

De repente se me ocurre algo.

-Oye, ¿y todos los profesores? ¿Dónde están?
-Ah -dice Luke-, mira, allí.

Señala la otra punta del patio y todos miramos hacia allí. Bajo la sombra de varias sombrillas y sentados en sillas bastante más cómodas que las que hemos estado ocupando todo el curso están todos los profesores que siguen en la ciudad y aún no se han ido de vacaciones. Seguramente están tan hartos de nosotros como nosotros de ellos.

Cuando pasamos frente a la puerta principal estiro un poco el cuello para alcanzar a ver el reloj del vestíbulo y veo que así a lo tonto ya son las doce.

-Tengo hambre... -se queja Jill, con la mano sobre el estómago.
-Es que ya es la hora del almuerzo -respondo.
-¿Ya? -se sorprende Mike -. Joder, no me he dado ni cuenta.
-¿Las doce ya? -exclama Luke. De repente se pone nervioso, pero lo disimula al instante.
-¿Y qué comemos? -pregunta Lars- Los encargados de la cafetería ya se han ido. Está cerrada.
-Pues qué bien -resopla Mel.

Decidimos que no nos queda más remedio que hacer uso de las máquinas expendedoras. Está claro que no somos los únicos a los que se les ocurre la idea, ya que cuando llegamos apenas podemos llegar a ellas. Lo bueno de que tus mejores amigos sen de metro ochenta a metro noventa cada uno es que ayuda a apartar a la multitud cuando necesitas avanzar. Gracias a mis tres tanques, a los tres minutos estamos sentados en la hierba a la sombra de un árbol mientras todo el mogollón sigue intentando sacar comida de las máquinas. Cuando acabamos es cerca de la una, por lo que queda más o menos una hora para que se acabe oficialmente el curso. Los seis acabamos por dar una última vuelta y acabamos en las escaleras que llevan al gimnasio y a la pista de deportes.

Mientras bajamos veo que algo empieza a caer del cielo. Algo de colores Frunzo el ceño y coloco las manos en cuenca, como si fuera a beber agua. Y de repente me encuentro con las manos llenas de...

-¿Ositos de gominola? -dice Mel marcando mucho cada palabra.

Miro a Luke y veo que está sonríendo y me empiezo a reír.

-Pero, ¿son de verdad? -pregunta Lars cogiendo uno de mis manos y examinándolo de cerca. Se lo mete en la boca y por su cara supongo que confirma que son de verdad.

Me vuelvo a reír y me vuelvo hacia Luke.

-Estás fatal, en serio.

Él sonríe y se pone las manos en la nuca.

-La verdad es que esto se me ocurrió a última hora. Me diste tú la idea.
-¿Yo? -le miro sorprendida.
-Sí, era aquel sueño que me contaste que tuviste hace tiempo.
-Y tanto tiempo, como dos años.
-Sí. Pues hace unos días me acordé y...

Sacudimos la cabeza y empezamos a corretear recogiendo ositos con las manos. Me tropiezo varias veces con la pobre Mel, que está como perdida entre tanto colorín. También veo a Mike y a Luke con la cabeza echada hacia atrás y la boca abierta de par en par. Después de hacer la croqueta sobre el suelo cubierto de ositos de gominola, que parece que es un sueño que teníamos todos, decidimos volver al patio y vemos que es buena decisión. El suelo está lleno de confetti y ositos de gominola, algunos cruelmente aplastados por pisadas. La música retumba bastante más alta que antes y hay como mínimo el doble de gente. Tal vez los que ya habían decidido no pisar más el instituto este curso y los que ni siquiera lo habían hecho hayan venido al correrse la voz...

-Pues no acaba mal el curso, no -afirmo, sonriendo.
-Eh, ¿es que no os acordáis de que toca fiesta en mi casa? -suelta Mike.
-¡Oh! ¿En la mansión? -exclama Mel.

Mike asiente. Miro a los demás y sé que tengo la misma mirada cómplice y la misma sonrisa que todos los demás.

Apoyo las manos en la cintura y, mientras suena la campana que indica el final oficial de curso, sonrío de oreja a oreja.


-Tiene buena pinta este verano.


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Jejejé, en fin, digamos que esta es mi bienvenida al verano e.e Jajajaja.
Y en cuanto a la otra historia, publicaré capítulo mañana o luego (osease tarde-noche) si me da el yuyu y saldrá a la luz el nombre (CHAN CHAN CHAAANNNN) Okno. No es para tanto xDD 
En fin, that's all. Al menos por ahora. 
Gracias por leerme, como siempre. Que tiene mérito, la verdad.

1 comentario:

  1. ME ENCANTAAAAAAAAAAAAAAAA *corretea por la casa dando saltitos*. En serio, la pedazo de fiesta que se te ha ocurrido es ¡genial!
    Amo esos momentos de diversión con los amigos, son una de las cosas que más me gusta escribir. Y leerlos todavía más.
    Tienes mucha creatividad, lo digo por los ositos de gominola. ¡Eso sí que es pasárselo bien!

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